jueves, 9 de abril de 2015

¿Qué nos provoca cáncer?






El cáncer es una enfermedad aterradora y extremadamente compleja. Incluso si se lo detecta a tiempo y las posibilidades de supervivencia son muy altas, hay quienes vuelven a desarrollarlo todos los años y, por desgracia, no siempre logran ganar la batalla. Con ayuda de estudios realizados por expertos, ha sido posible identificar algunas de las causas más comunes vinculadas con este mal. Algunas son obvias y previsibles mientras que otras están más asociadas con la genética de las personas. No obstante, para elevar la tasa de supervivencia es importante contemplar ciertos tratamientos y cuidados médicos.
A continuación, le presentamos una lista con 8 consejos que pueden ayudarlo a evitar la aparición de diversas formas de cáncer, ya que siempre es mejor prevenir que curar…¡siga leyendo!

1. Exposición solar

El daño provocado por los rayos ultravioleta (UV) que irradia el sol ha sido el foco de atención de muchos expertos. Según la Fundación de Cáncer de Piel, los rayos UV son agentes carcinógenos que, en exceso, pueden provocar cáncer de piel como resultado de mutaciones genéticas asociadas con la exposición excesiva a estos rayos dañinos. Existen diversos tipos de cáncer de piel, aunque el más peligroso y, en algunos casos mortal, es el melanoma. Esta es la razón principal por la que los médicos no aprueban el uso de camas solares e incluso en un país hasta las han prohibido (pista: se trata de Australia).  Si bien la mayoría de las personas se traslada a destinos cálidos y soleados para lograr entrar en contacto con estos rayos, no hace falta que haga calor para dañar su piel y, en consecuencia, elevar los riesgos de padecer la enfermedad. Un día fresco y nublado sigue siendo una amenaza, por lo que no debería limitar el uso del bloqueador o protector solar en las caminatas por la playa. Siempre vemos cómo los adultos llenan de cremas protectoras a sus niños; no obstante, es importante aclarar que los adultos deben contemplar los mismos cuidados.




2. Configuración genética

Sí, muchas personas están en riesgo de desarrollar cáncer debido a su configuración genética o ADN. Más específicamente, ciertas mutaciones genéticas se traspasan de generación en generación aunque es algo que puede prevenirse y controlarse. La Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer asegura que la enfermedad sólo aparece como consecuencia de la presencia de más de una mutación en el ADN. Sin embargo, las personas que heredan genes defectuosos, de alguna manera, están en desventaja.
El cáncer de mama es el principal ejemplo de traspaso de genes defectuosos. Existen pruebas para comprobar si tiene o no estos genes, que se cree son los causantes del 5 al 10% de los casos de cáncer en la zona de las mamas. Por lo general, esta manifestación de la enfermedad suele detectarse a tiempo y las posibilidades de supervivencia son altas.





3. Tabaquismo

Ninguna lista de causantes de cáncer estaría completa sin mencionar el tabaquismo. Cada año, la adicción a los cigarrillos mata a una abrumadora cantidad de personas que desarrolla cáncer de pulmón, de esófago, de boca, de garganta y de estómago. Más y más ciudades están a favor de la prohibición del consumo de cigarrillos dentro de establecimientos públicos, terrazas y vehículos, ya que se ha comprobado que los fumadores pasivos están tan en riesgo como quienes poseen el hábito.
Con tanta publicidad negativa a su alrededor y con todos los problemas de salud asociados con esta práctica, se preguntará por qué es considerada legal. La buena noticia es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ha realizado un seguimiento del tabaquismo a lo largo de los años desde 1965 y el porcentaje de adultos fumadores se ha reducido en más del 20%. Si tiene dificultades para cortar con este hábito tan dañino, aproveche las herramientas disponibles en Internet, únase a un grupo de apoyo o haga una consulta con su médico de confianza.




4. Hábitos alimenticios y (falta de) actividad física

Ciertas elecciones en cuanto a estilo de vida pueden contribuir con el desarrollo de la enfermedad, como es el caso de los malos hábitos alimenticios así como la falta de actividad física. De hecho, se ha comprobado que determinados productos saludables son capaces de prevenir la aparición de diversos tipos de cáncer.
Cuidar nuestro organismo no sólo nos ayuda a estar sanos sino que mantiene alejados algunos problemas severos como la obesidad, las enfermedades cardiacas y la diabetes, entre otros. De la misma manera, seguir una rutina de ejercicio juega un papel muy importante en el bienestar general. Estar activo evita, entre otras cosas, los cambios hormonales y el mal funcionamiento del sistema inmunológico. Sólo tenemos un cuerpo, ¡cuidémoslo!




5. Exposición al asbesto (amianto)

Puede que el mesotelioma maligno que resulta de la exposición al asbesto sea poco común en estos días, pero tampoco es algo imposible. Muchas personas han sufrido complicaciones de salud por culpa de estos minerales. Con los años se ha reducido el uso de estos componentes en la construcción, pero puede entrar en contacto con ellos en edificios viejos, por ejemplo. Algunos países siguen utilizando materiales con amianto, así que el panorama no es del todo agradable.
Los asbestos son pequeñas fibras conjuntas que, al inhalarse, pueden dañar gravemente los pulmones. Asimismo, es posible ingerirlos a través de agua contaminada que circula por las cañerías. Además de las complicaciones de salud ya mencionadas, estas partículas han demostrado elevar los riesgos de desarrollar cáncer de laringe y de ovarios. Es importante que aquellos individuos que trabajen en el área de la construcción contemplen los cuidados correspondientes a la hora de manipular materiales para no tener que pagar las consecuencias después.




6. Consumo excesivo de alcohol

Las consecuencias del consumo excesivo de alcohol han sido las protagonistas de innumerables estudios científicos. Algunos expertos consideran que un vaso de vino al día es bueno para la salud, mientras que otros aseguran que el impacto de las bebidas alcohólicas en el organismo es tan dañino que deberían evitarse por completo. Independientemente de estas posturas opuestas, todos están de acuerdo con que la ingesta excesiva de alcohol contribuye con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, de cáncer y hasta de afecciones mentales. Cabe mencionar que el alcoholismo interfiere en la vida personal y profesional de los pacientes y puede ser devastador.
En cuanto al cáncer, los tipos más comunes asociados con las bebidas que contienen etanol son el de hígado, el de colon, el de garganta y el de mama (los riesgos de padecerlo se elevan aproximadamente un 10%). Es importante notar que beber grandes cantidades de alcohol no es lo mismo que ser adicto. Muchos individuos consumen alrededor de diez tragos a la semana y no se los considera alcohólicos o dependientes de la bebida. No obstante, sí es un hecho que existen efectos a corto y largo plazo, por lo que la clave está en beber con moderación.




7. Edad

Es cierto que a medida que envejecemos las probabilidades de desarrollar esta enfermedad se incrementan. Según la Clínica Mayo, la afección tarda años en manifestarse, por lo que es muy común que las personas mayores de 65 años la padezcan. Las células sanas no pasan a ser cancerosas de un día para el otro; los cambios en el organismo pueden suceder a lo largo del tiempo sin que el individuo lo note. Algunas veces este proceso sucede de manera natural y otras tantas ocurre debido a la exposición a agentes carcinógenos como cigarrillos o partículas presentes en el ambiente.
Nadie puede prevenir completamente la enfermedad pero existen ciertas medidas que pueden ayudar a reducir los riesgos. Es imposible impedir que el organismo envejezca aunque una buena alimentación acompañada de rutinas de ejercicio variadas y de exposición limitada a agentes carcinógenos marcan una diferencia importante en la lucha contra el cáncer. Las decisiones que tome durante su juventud, ya sean buenas o malas, se reflejarán en el futuro. Así que, ¡cuídese, que la vida es una sola!



8. Enfermedades que afectan el sistema inmunológico

El sistema inmunológico es la barrera natural que le permite a su organismo defenderse de todo tipo de infecciones y enfermedades. Aquellos con inmunodeficiencias son vulnerables al ataque de las células dañinas. El cáncer también puede surgir a raíz de otras afecciones subyacentes, lo que complica muchísimo más la situación del paciente.
Según la Sociedad Estadounidense Contra el Cáncer, ciertos virus como las hepatitis B y C, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), el Virus del Papiloma Humano (VPH), el Virus del Herpes Simple (VHS) y el Virus del Herpes Humano 8 (VHH-8) deterioran la resistencia inmunológica del organismo y están vinculadas con la aparición de cáncer a corto o largo plazo. Es probable que en el futuro esta lista se extienda aunque por el momento no se dispone de pruebas científicas suficientes.



 
                                                                        

jueves, 26 de marzo de 2015

Trastorno bipolar



¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar, también conocido como trastorno maníaco depresivo, es una enfermedad mental que se caracteriza por la alternancia de fases depresivas y de euforia (manía), y que tiene tendencia a volverse crónica. Cuando un paciente pasa de un trastorno a otro, se dice que vira, y los episodios también pueden precipitarse por medicación, cambios climatológicos, alteraciones sociales…
La tristeza y la alegría se consideran reacciones normales en las personas ante determinadas situaciones de la vida. En el primer caso es natural sentirse afligido ante una pérdida o privación (muerte o separación de un ser querido, despido laboral, enfermedad, desengaño...); al igual que los éxitos, los deseos cumplidos y cualquier acontecimiento agradable, nos provocan alegría. Sin embargo, cuando los trastornos afectivos resultan excesivos o se prolongan demasiado en el tiempo pueden llegar a ser patológicos y requerir atención médica.
El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres, a diferencia de la depresión que es más frecuente en mujeres. Lo más frecuente es que la enfermedad se manifieste por primera vez entre los 10 y los 24 años, y se ha observado una mayor incidencia de trastornos afectivos entre las personas separadas y divorciadas, así como en aquellos que poseen un mayor nivel socioeconómico.

Causas del trastorno bipolar

El trastorno bipolar puede ser hereditario, aunque no se ha identificado el defecto genético que podría causarlo. Se desconocen las causas de los trastornos afectivos, aunque se cree que son el resultado de un conjunto de factores neurobiológicos y psicosociales. Algunos factores de riesgo asociados a la aparición de la enfermedad son:
  • Ritmo estacional: recaídas depresivas en primavera/otoño y recaídas maníacas en verano, lo que puede relacionarse con el clima y las horas de luz solar.
  • El trastorno bipolar es el trastorno psiquiátrico que tiene mayor asociación familiar; así, hasta el 50% de los pacientes bipolares puede tener un familiar de primer grado con un trastorno psiquiátrico grave.
  • Alteraciones bioquímicas en los neurotransmisores cerebrales.
  • Acontecimientos vitales estresantes: suelen ser acontecimientos negativos, como la pérdida de una relación afectiva importante (muerte, divorcio, separación...) o el cambio de situación vital (despido laboraljubilación, cambio de lugar de residencia...)

    Síntomas de las fases de depresión en el trastorno bipolar

    Las manifestaciones clínicas del trastorno bipolar se corresponden con los síntomas de la depresión y de la manía, que se explican a continuación. Los síntomas característicos de los episodios depresivos en estos pacientes son:

    Estado de ánimo bajo o tristeza

    En muchos pacientes, el estado de ánimo cambia varias veces durante el día; algunas personas se encuentran mucho peor por la mañana que por la tarde, lo que suele indicar gravedad en la depresión, mientras que el estado de ánimo de otros pacientes varía dependiendo de factores externos, como las actividades que realizan o la presencia de ciertas personas y, por lo tanto, puede empeorar con el transcurso del día.

    Síntomas orgánicos

    • Alteraciones del sueño, principalmente el insomnio, que puede ser insomnio por despertar precoz (indica gravedad), mientras que en depresiones más leves suele verse importante ansiedad asociada y aparecerá insomnio de conciliación.
    • Alteraciones del apetito y del peso; en casos severos lo más frecuente es una disminución del apetito y bajada de peso, pero también puede ocurrir lo contrario.
    • Sensación de falta de energía.
    • Quejas por dolores o molestias físicas…
    • Trastornos sexuales, con disminución de la libido.

    Alteraciones del comportamiento

    • Disminución de la atención y de la concentración.
    • Afectación de la conducta y del aspecto personal.
    • Inhibición o agitación (esta última puede ser especialmente intensa en ancianos).

    Pensamientos depresivos

    • Visión negativa de la vida, en pasado, presente o con relación a acontecimientos futuros.
    • Las ideas negativas pueden llegar a ser delirios en ocasiones, y el paciente oye y/o ve cosas que no existen, lo que indica mucha gravedad.
    • Ideas y pensamientos relacionados con la muerte. El paciente puede desear morir cuanto antes, e incluso planea o intenta suicidarse. En este caso se precisa una intervención médica inmediata que disminuya el riesgo de suicidio.



      Síntomas de las fases de manía en el trastorno bipolar

    Durante las fases maníacas en el trastono bipolar el paciente experimenta sentimientos de euforia excesivos y desproporcionados, y su actividad física también es exagerada. La manía es menos frecuente que la depresión y suele pasar más desapercibida, ya que las personas que sufren episodios de manía no siempre los consideran un problema mental y a menudo no los consultan con el médico, sobre todo si la manía se manifiesta sin que se haya producido un episodio depresivo previo. Los síntomas característicos de los episodios maníacos son:

    Síntomas generales

    • Estado de ánimo alegre, que suele ser excesivo en relación con los acontecimientos.
    • Puede haber pacientes que se muestren sobre todo irritables.
    • Gran autoestima. Delirios de grandeza.

    Síntomas somáticos

    • Trastornos del sueño: duermen poco, pero no se sienten cansados.
    • Trastornos del apetito: suelen comer mucho, pero también hay pacientes que no comen casi; en cualquier caso, no suelen engordar debido al aumento de la actividad física.
    • Trastornos sexuales: aumento del deseo y la actividad sexual, adoptando conductas que pueden suponer riesgos para su salud, como no tomar precauciones para evitarenfermedades de transmisión sexual.
    • Sensación de aumento de energía, por lo que se ven capaces de hacer esfuerzos que antes les parecían imposibles.

    Alteraciones del comportamiento

    • Desprecio del riesgo y de las consecuencias de su conducta: así, los pacientes gastan mucho dinero, abandonan su trabajo, hacen regalos muy costosos e inadecuados, se meten en negocios arriesgados, se vuelven promiscuos sexualmente, abusan del alcohol...
    • Aspecto llamativo en lo referente a la estética, aunque en los casos más graves, con mucha hiperactividad, llegan a descuidar su aspecto físico.
    • Gran hiperactividad física: se implican en muchas actividades, lo que puede llevarles al agotamiento.
    • Hiperactividad mental: hablan muy rápido porque sus pensamientos discurren con gran celeridad; al pensar más rápido de lo que se puede hablar hay pensamientos que se pierden (fuga de ideas).


lunes, 16 de marzo de 2015

Gota



¿Qué es la gota?
El ácido úrico es un producto de deshecho procedente de la descomposición de unas sustancias llamadas purinas, que se encuentra normalmente en pequeñas cantidades en la orina. Si se presenta un exceso de ácido úrico en el organismo, este puede acumularse en distintas partes del cuerpo como las articulaciones, los riñones, o los tejidos blandos. Si se acumula en las articulaciones, concretamente en el líquido sinovial, se produce la formación de cristales de ácido úrico, que son los responsables de la inflamación y la hinchazón. Es importante aclarar que un individuo con hiperuricemia(niveles elevados de ácido úrico en sangre) no tiene por qué desarrollar necesariamente la enfermedad de la gota.
Los puntos que se ven afectados con mayor frecuencia por este tipo de artritis son las zonas inferiores del cuerpo, tobillos, pies (sobre todo los dedos gordos) y rodillas, pero también ataca a manos y muñecas.

Causas de la gota

El hecho de que el organismo presente un aumento de ácido úrico puede deberse a dos circunstancias; o bien el propio cuerpo genera un exceso del compuesto, o bien no tiene capacidad para eliminarlo correctamente, es decir, existe algún fallo a nivel renal.
La gota es una enfermedad que históricamente se ha relacionado con las clases adineradas, altos mandatarios y reyes; esto se debe a que determinados alimentos, que normalmente solo se encontraban a disposición de unos pocos (que con frecuencia solían abusar de su consumo), aumentan el riesgo de padecer la enfermedad. Esto no quiere decir que todos aquellos que consuman estos productos padecerán gota en un futuro, ni siquiera la presencia de niveles elevados de ácido úrico en sangre resulta determinante para padecerla.
Existe un factor hereditario, de modo que los individuos con predisposición genética deben cuidarse especialmente a la hora de cometer excesos con alimentos como marisco, carnes rojas, carne de cerdo, determinados pescados, etcétera. Todos estos alimentos tienen la característica común de ser ricos en purinas; estas, al ser metabolizadas por el organismo, dan lugar al ácido úrico. También el abuso del alcohol y el consumo de algunos medicamentos, como ciertos diuréticos, suponen un elevado riesgo para estas personas.
Es relativamente frecuente que personas que padecen ciertas enfermedades crónicasdesarrollen también gota. Algunas de las patologías más comúnmente relacionadas con esta dolencia son la obesidad, la diabetes, la hiperlipemia (aumento de grasa en la sangre), los trastornos renales, la leucemia y ciertos tipos de anemia. Los hombres, por lo general, son más susceptibles a padecer la enfermedad; en el caso de las mujeres, la gota tiende a aparecer sobre todo tras la menopausia.


Síntomas de la gota

Podríamos diferenciar tres fases en la aparición de la gota:
La primera, completamente asintomática, correspondería alaumento de ácido úrico en sangre.
A continuación se produce la formación de cristales en las articulaciones, que dará lugar al síntoma más característico de la gota, conocido como ataque agudo de gota. Como su nombre indica, este ataque tiende a presentarse de forma repentina, afectando a una o varias articulaciones. El enfermo sufre un dolor muy intenso, que normalmente comienza durante la noche, y que cede al cabo de los días o las semanas. Externamente, la piel aparece caliente y enrojecida y es extremadamente sensible al tacto (puede llegar a resultar molesto el roce de la sabana o cualquier otro contacto físico). Como síntoma secundario, en ocasiones puede aparecer fiebre.
La tercera fase sería la cronificación de la enfermedad, denominada artritis gotosa. Esto ocurre cuando se da la repetición de los ataques, lo cual puede suceder mucho tiempo después del primero de estos. La reaparición de los síntomas de la gota suele ser más prolongada en el tiempo, y normalmente afecta a un mayor número de articulaciones que el ataque agudo. Una vez superado el ataque, los síntomas desaparecen por completo, al menos al inicio de la enfermedad, ya que a medida que esta se cronifica y los ataques comienzan a repetirse, el tiempo que transcurre entre un episodio y el siguiente va disminuyendo y quedan molestias en la zona afectada.

Síntomas recurrentes de la gota y complicaciones

El hecho de que una persona haya sufrido un ataque de gota no quiere decir que necesariamente vaya a sufrir más. Sí es cierto que existe una tasa bastante alta de recurrencias; aproximadamente el 50% de las personas que han sufrido una primera reacción sufrirán otras en el futuro. Las consecuencias de una artritis gotosa crónica pueden ser: la deformación de las articulaciones, la pérdida de movilidad en las mismas y la presencia prácticamente continua de dolor.
En los casos en los que la gota se haya prolongado durante muchos años es común la aparición de tofos; estos son protuberancias que se forman alrededor de la articulación como resultado de la acumulación progresiva de unos cristales sobre otros. Estas formaciones son indoloras, pero pueden llegar a ulcerarse o fistulizar (formarse una fístula) dejando salir una sustancia blanquecina (cristales de urato). Los tofos se localizan por lo general en codos, articulaciones de las manos, tendón de Aquiles y en el pabellón articular.
Además del cuadro clínico típico, existen numerosas complicaciones asociadas a la gota. Es muy común que los pacientes gotosos presenten signos de disfunción renal, alteraciones vasculares de riñón y cólicos renales, estos últimos debidos a la eliminación de los cristales de ácido úrico en forma de piedras. También están estrechamente relacionados con este tipo de artritis los trastornos cardiovasculares y la hipertensión.

Diagnóstico de gota

El paciente que acude a la consulta normalmente lo hará porque ya ha sufrido un ataque de gota. La descripción de los síntomas y el historial clínico y familiar del individuo encaminarán rápidamente al médico hacia el diagnóstico de gota correcto. Deberá tenerse en cuenta el punto donde ha surgido el ataque (recordemos que lo más común es que se produzca en el dedo gordo del pie), si se ha producido o no más de uno, y si se han visto afectadas una o más articulaciones.
Además de los signos que el facultativo observará a simple vista, deberán realizarse una serie de pruebas destinadas a confirmar el diagnóstico:
  • Análisis de líquido sinovial: para realizar esta prueba es necesario extraer el líquido de la articulación. Una vez extraído se comprobará de forma rutinaria su color y claridad; un líquido normal debe ser prácticamente transparente y nada turbio. A continuación se observará bajo el microscopio; en caso de que la muestra pertenezca a un paciente con gota, podrán apreciarse los cristales de ácido úrico.
  • Niveles de ácido úrico en sangre: este es uno de los análisis que junto a otros ayudarán a determinar el origen de la dolencia. Debemos recordar que la presencia de hiperuricemia no es por sí sola indicativa de la enfermedad.
  • Niveles de ácido úrico en orina.
  • Radiografía de la articulación: la lesión producida por la enfermedad, en algunos casos puede ser detectada con una radiografía (no siempre). Lo que principalmente podrá observarse mediante esta técnica es la aparición de tofos.
  • Biopsia sinovial: consiste en la toma de una muestra de tejido de la articulación, concretamente de la membrana que la recubre, la membrana sinovial.
  • Respuesta a la administración de colchicina: la colchicina es un compuesto antiinflamatorio. La respuesta positiva del paciente frente a esta sustancia es considerada como prueba diagnóstica.
                                                                                        

sábado, 7 de marzo de 2015

Arteriosclerosis

La arteriosclerosis es la enfermedad de las arterias que consiste en que éstas pierden su elasticidad y se vuelven más gruesas y rígidas. Los factores de riesgo cardiovascular influyen enormemente en la aparición de este trastorno, que es muy frecuente en la población adulta.
Al verse lesionada la pared de un vaso sanguíneo, se ponen en marcha una serie de acontecimientos que conducen a la acumulación de unas células sanguíneas encargadas de taponar la lesión, conocidas como plaquetas. La agrupación de las plaquetas, a su vez, favorece el depósito de grasa (colesterol) en las paredes de los vasos. De esta manera, se forman las llamadasplacas de ateroma que provocan que las arterias se estrechen progresivamente.
La consecuencia de todo esto es que la circulación sanguínea quede reducida de forma importante y, por lo tanto, exista un déficit en el aporte sanguíneo a los órganos y tejidos del cuerpo humano, que no reciben los nutrientes necesarios. Este hecho aumenta el riesgo de ataque cardiaco, de problemas vasculares y de ictus cerebral.
En muchas ocasiones se usan indistintamente los términos aterosclerosis y arteriosclerosis para hablar de lo mismo. Si bien la distinción entre las dos formas de nominación no está muy clara, conviene saber que como arteriosclerosis se conoce al engrosamiento y endurecimiento de la pared arterial, mientras que la aterosclerosis se refiere a la acumulación de depósitos grasos en el interior de los vasos sanguíneos.

Síntomas de la arteriosclerosis

En general, los efectos clínicos o síntomas de la arteriosclerosis aparecen en primer lugar a nivel de las piernas o los pies. Cuando las arterias principales se estrechan disminuye el riego sanguíneo en estas zonas, y esto suele manifestarse de una forma muy característica como un dolor en las piernas cuando se camina continuadamente unos 100 o 200 metros. Esto se debe a que al iniciar la actividad física los vasos más pequeños asumen el aporte de sangre, pero rápidamente se establece la necesidad de un aporte de sangre mayor, lo que depende de vasos más importantes que, en este caso, se encuentran afectados por la arteriosclerosis, por lo que dicha necesidad no se satisface y se origina el dolor. Cuando se detiene la actividad el dolor desaparece a los pocos segundos, para volver a instaurarse si se continúa caminando otros tantos metros. A este conjunto de síntomas, dolor, reposo, y de nuevo dolor, se le conoce como claudicación intermitente, y es una forma muy típica de manifestación de la arteriosclerosis.
Otra forma de manifestación de la arteriosclerosis ocurre cuando algunos de los vasos sanguíneos quedan totalmente ocluidos. Si esta obstrucción se produce de forma paulatina se pueden formar nuevos circuitos vasculares que rieguen esa zona, aunque de manera más precaria. La circulación arterial deficiente reduce la sensibilidad al calor o al frío e, incluso, a la presión, por lo que los pies se vuelven más vulnerables a los traumatismos menores e infecciones. Si la oclusión es brusca, porque una placa de ateroma interrumpe la circulación sanguínea repentinamente, puede aparecer un dolor agudo en la pierna, que se pone pálida y fría por debajo del nivel del bloqueo. En casos más graves, generalmente en diabéticos mal controlados, puede haber gangrena, que es la muerte de los tejidos que se produce más frecuentemente en las puntas de los dedos del pie o en la zona más inferior de la pierna.
A diferencia de los problemas circulatorios que acontecen en los miembros inferiores, la forma de manifestación de peor pronóstico de la arteriosclerosis es aquella que debuta de manera silente hasta que da la cara en forma de infarto cardiaco o cerebrovascular. Estas son las complicaciones más graves de este trastorno y las que mayor número de muertes producen.
Complicación de la arteriosclerosis
El mayor peligro del engrosamiento de los vasos sanguíneos y el depósito de grasa reside en el estrechamiento de las arterias que nutren órganos que son vitales. Cuando estos tejidos no reciben el aporte necesario de sangre se produce una situación de muerte celular conocida como isquemia. Este acontecimiento, a nivel del corazón o del cerebro, puede resultar nefasto para el paciente. Además, la falta de aporte sanguíneo a los órganos también puede originarse por la liberación de fragmentos del depósito graso de los vasos, que viajan por la circulación hasta impactarse en un vaso, ocluyéndolo totalmente, y causando de esta forma la isquemia del tejido irrigado por dicho vaso. Este trastorno en concreto se denomina embolismo arterial.
Cuando algo de esto ocurre a nivel de las arterias coronarias (los vasos sanguíneos que llevan la sangre al corazón) se origina la llamada angina de pecho (dolor a nivel del tórax que suele aparecer con el ejercicio) o, si es más grave, el infarto de miocardio. Si los vasos afectados son los de la circulación cerebral se produce un trastorno conocido como ictus, que consiste en que parte del sistema nervioso deja de funcionar, la mayoría de las veces irreversiblemente, debido a un déficit de aporte sanguíneo a esa zona concreta.

Diagnóstico de la arteriosclerosis

El diagnóstico de la arteriosclerosis en sí es muy complicado. Como, por lo general, este problema no suele dar la cara hasta que no se produce el infarto de miocardio o el ictus cerebral, lo más importante a la hora de diagnosticar esta enfermedad es sospechar su existencia cuando el paciente presente varios factores de riesgo cardiovascular, por ejemplo si se trata de un fumador con el colesterol elevado y sobrepeso.
En cuanto a los problemas circulatorios de los miembros inferiores, el diagnóstico suele basarse en una buenahistoria clínica. Ante la presencia de dolor con el ejercicio, que se alivia con el reposo y que reaparece al retomarse la actividad, es fácil sospechar que el problema de base es la arteriosclerosis. Una forma sencilla de confirmarlo es medir la presión arterial en un brazo, así como en el tobillo de ese mismo lado; cuando existe una diferencia entre ambos valores, de forma que la presión en el tobillo es menor que la del brazo, esto suele significar que las arterias a nivel de la pierna se encuentran estrechadas por la arteriosclerosis.
Entre las pruebas diagnósticas que pueden realizarse para obtener un diagnóstico de la arteriosclerosis más certero destacan la ecografía, el eco-doppler o la angiografía. Con estas pruebas se puede determinar a qué nivel se encuentra la oclusión arterial, y valorar la necesidad o no de tratamiento quirúrgico.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Ansiedad



¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad constituye un aspecto normal del estado emocional de los seres humanos. La angustia se define como un afecto similar al miedo pero que, a diferencia de este, no obedece a un estímulo amenazante externo, sino que es vivida como procedente de la interioridad psíquica del individuo. Para la psiquiatría europea la ansiedad se refiere a la expresión sobresaltada de ese afecto.

Epidemiología

El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes; es más frecuente en mujeres y está relacionado con el estrés ambiental crónico. En personas de mayor edad existe una mayor prevalencia de ansiedad grave. Hay una asociación con el ámbito social, y existe una mayor incidencia sobre la población con bajos niveles socioeconómicos.
El síntoma que los pacientes refieren como “sentirse nervioso” es el de mayor frecuencia y gravedad, seguido por “sentirse irritado”; el pánico es más frecuente en mujeres. Los dolores de espalda y cuello y las cefaleas son las afecciones más comunes, seguidas por “cansarse fácilmente” y “sentirse débil”.
La prevalencia de ansiedad por zona geográfica muestra una relación positiva con las áreas más densamente pobladas o de mayor conflicto armado; con una edad de inicio entre los veinte y los treinta años, pero con síntomas ansiosos desde edades tempranas.

Causas de la ansiedad

La ansiedad, al igual que otros sentimientos (placer, exaltación, euforia, éxtasis, tristeza, ira, rabia y calma), son fundamentales en la vida de las personas; regulan la interacción con los demás y ofrecen un sistema de alarma que, en el caso del miedo, sirven para afrontar situaciones de peligro o riesgo.
Estas emociones, así como la percepción y la acción, están controladas por circuitos neuronales del encéfalo. En el caso específico de la angustia, su experiencia incluye tres tipos de componentes:
  • Un componente cognoscitivo.
  • Respuestas autonómicas, endocrinas y esqueleto-motoras.
  • Representaciones subjetivas del estado emocional.
Dos emociones humanas tienen mucha importancia en cuanto a las causas de la ansiedad: la sexualidad y la agresividad. Sin embargo, en la descripción que las personas hacen de su angustia, pueden esgrimir muchas razones que no guardan ninguna relación con deseos agresivos o sexuales. Muchos pacientes, por ejemplo, se sienten extrañados frente al hecho de que la causa de la ansiedad surja precisamente cuando se encuentran más contentos y han conseguido por fin el logro deseado. Otros culpan de su estado al abandono de un ser amado, la mala suerte en los negocios, la soledad, un medio ambiente adverso o el fracaso de un proyecto.
Estas quejas manifiestas son la expresión inconsciente de situaciones traumáticas de separación en las etapas iniciales de la vida, cuando el desarrollo psicológico es incompleto, y el sujeto no cuenta con elementos suficientes para defenderse del temor a perder la vida o ser aniquilado por peligros supuestos o reales. Cada nueva situación de abandono o separación es ahora mal soportada; hasta un hecho cotidiano aparentemente banal puede ser motivo para desencadenar el estado de angustia y ser la causa de la ansiedad
De acuerdo con la teoría conductista, la angustia es una respuesta condicionada a un estímulo ambiental; las personas afectadas por la ansiedad han sobregeneralizado sus temores y han aprendido, por imitación, a responder ansiosamente. La imitación proviene de respuestas semejantes de sus padres, cuidadores o figuras importantes; en consecuencia, las respuestas de los ansiosos son valoraciones que exceden la peligrosidad de las situaciones, y subestiman sus propias habilidades para enfrentar esas amenazas.
La angustia es un afecto normal; su intensificación, que se convierte en fuente de sufrimiento e incapacidad, es lo que la convierte en patológica.

Síntomas de la ansiedad

La característica esencial de este trastorno es unsentimiento de desazón y desasosiego generalizados y persistentes, que no están referidos a ninguna circunstancia ambiental en particular. Lo más habitual es que el paciente se queje de estar permanentementenervioso, así como de sentir otros síntomas típicos de la ansiedad como temblores, tensión muscular, exceso de sudoración, mareos y vértigos, taquicardia, y molestias epigástricas.
Con frecuencia manifiestan el temor a que ellos mismos, o sus seres queridos, puedan contraer una enfermedad o sufrir un accidente, entre diversas obsesiones y presentimientos de carácter negativo. La ansiedad es un trastorno más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con el estrés ambiental de su vida cotidiana. Tiene un curso variable, dependiendo de las características de la persona afectada, pero tiende a ser fluctuante y crónico.
Para que el trastorno de ansiedad sea diagnosticado como tal, el paciente debe presentar síntomas de ansiedad casi todos los días durante varias semanas seguidas. Los signos de ansiedad más indicativos son:
  • Aprensión (excesiva preocupación sobre posibles desgracias futuras, sentirse “al límite” de sus fuerzas, dificultad de concentración, etcétera).
  • Tensión muscular (agitación e inquietud psicomotrices, cefaleas de tensión, temblores, incapacidad de relajarse).
  • Hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, taquicardias o taquipnea, molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca...).
  • Los niños suelen manifestar una necesidad constante de seguridad y atención, y quejarse reiteradamente.
Descubre con nuestro test de ansiedad si padeces realmente este problema.

jueves, 19 de febrero de 2015

Disfunción eréctil




La disfunción eréctil se define como la incapacidad perdurable o reiterada para lograr la suficiente rigidez del pene, y mantenerla el tiempo necesario para conseguir una relación sexual satisfactoria. El término se refiere únicamente a la capacidad de erección del pene y no implica trastornos del deseo sexual, la eyaculación o el orgasmo. Para que se determine la existencia de disfunción eréctil, la afección debe prolongarse por un mínimo de tres meses.

Tipos de disfunción eréctil

En la función eréctil intervienen diversos factores físicos y psicológicos, por lo cual la alteración de uno o más factores puede llevar a disfunción erectil. Podemos clasificarla en tres grupos:
  • Orgánica: puede ser secundaria a lesiones vasculares (lo más frecuente 60-80%), neurológicas (10-20%), hormonales (5-10%) o locales.
  • Psicógena: debido a una disfunción del mecanismo eréctil sin lesiones físicas.
  • Mixta: debida a la combinación de factores orgánicos y psíquicos.

A quién afecta

La disfunción eréctil es un problema de salud de alta prevalencia entre los varones mayores de 40 años, y tiene una importante repercusión en la calidad de vida del varón afectado, así como en la de su pareja.
La valoración de las disfunciones sexuales del varón en la sociedad occidental, y quizá de forma especial en el medio urbano, ha aumentado de forma espectacular en los últimos años.
Hasta hace poco tiempo, apenas se contaba con datos epidemiológicos sobre la disfunción eréctil, debido a la escasez de estudios de investigación al respecto, y al hecho de que a muchos pacientes y profesionales sanitarios les resulte embarazoso tratar problemas de tipo sexual durante la consulta.
Por otra parte, la reciente disponibilidad de fármacos orales con un buen perfil de eficacia y seguridad para el tratamiento de la disfunción eréctil, ha transformado el abordaje diagnóstico y terapéutico de este problema.
Un estudio realizado en Estados Unidos entre 1.290 varones, de edades comprendidas entre 40 y 70 años, estimó que la prevalencia global era del 52%.
El estudio EDEM (Epidemiología de la Disfunción Eréctil Masculina), que se realizó en 2.476 varones españoles, de entre 25 y 70 años, encontró algún grado de disfunción eréctil en el 12,1%. La prevalencia en España se estima entre 1.500.000 a 2.000.000 de varones.
Los principales factores de riesgo asociados a la disfunción eréctil son los siguientes:
  • Edad: la probabilidad de padecer de la disfunción eréctil, así como su severidad, se incrementan conforme aumenta la edad, aunque no debe ser considerada como una consecuencia inevitable de la misma.
  • Diabetes mellitus: es la enfermedad endocrina asociada con mayor frecuencia a esta enfermedad. La probabilidad de padecer disfunción eréctil es tres veces superior en pacientes con diabetes mellitus en comparación con la de la población general. El 15% de los varones sanos con disfunción eréctil presentan una sobrecarga de glucosa alterada. Los mecanismos etiopatogénicos implicados en el desarrollo de de la disfunción eréctil en los  diabéticos serían vasculares, neuropáticos y por disfunción gonadal.
  • Enfermedad cardiovascular: se ha demostrado la asociación de disfunción eréctil con la presencia decardiopatíahipertensión arterial, enfermedad vascular periférica y descenso del colesterol HDL.
  • Tabaquismo.
  • Secundaria a fármacos: fármacos que causan hiperprolactinemia, que disminuyen los niveles de testosterona, psicotropos y antihipertensivos.
  • Secundaria al consumo de drogas: cocaína, heroína, etcétera.
  • Trastornos afectivos: se han relacionado con la aparición de disfunción eréctil tanto las causas psicológicas como la baja autoestima, los conflictos de pareja, el estrés, una educación sexual muy prohibitiva, traumas o abusos sexuales en la infancia, trastornos de identidad sexual, o trastornos psiquiátricos como la depresión, la ansiedad y la psicosis.

    El diagnóstico  de la disfunción eréctil consta de dos niveles y depende de los objetivos del paciente y su pareja, así como de la edad, el estado general de salud y la condición médica del sujeto. El primer nivel es una anamnesis médica y psicosexual detallada, un examen físico completo, y una evaluación de laboratorio hormonal y básica, seguidos de la discusión de las opciones terapéuticas sin recurrir a otros estudios. Y un segundo nivel, que tiene por finalidad determinar con precisión la causa de la de la disfunción eréctil, y requiere uno o más de los siguientes estudios: consulta psicológica, prueba de la tumescencia nocturna (TPN), evaluación neurológica avanzada y estudios arteriales y venosos funcionales.
    Las pruebas diagnósticas de la disfunción eréctil se dividen en muy recomendadas, recomendadas, opcionales y especializadas:
    • Pruebas muy recomendadas: se deben realizar en todos los pacientes, e incluyen una historia clínica completa y una exploración física.
    • Pruebas recomendadas: deben realizarse en la mayoría de los pacientes, y consisten en determinaciones analíticas como glucemia, perfil lipídico, testosterona libre o total, en mayores de 50 años, o más jóvenes si aparecen signos o síntomas de hipogonadismo, como disminución del deseo sexual, del volumen testicular bilateral, y de los caracteres sexuales secundarios.
    • Pruebas opcionales: se recomiendan en determinados grupos de pacientes, dependiendo del criterio médico, y son: hemograma, función renal y hepática, hormonas (LH, prolactina, TSH, T4 y cortisol en sangre y orina).
    • Pruebas especializadas: están indicadas en aquellos casos en los que sea preciso distinguir entre naturaleza psicógena y orgánica del proceso.
    Son las pruebas de objetivación de la erección espontánea:
    • El registro de rigidez y tumescencia peneana nocturna (Rigiscan- NPT): consiste en registrar las erecciones que se producen mientras el paciente permanece dormido. El registro se ha de efectuar preferentemente durante tres noches.
    • Test de la estimulación visual: consiste en la visualización de films eróticos que producen una erección en la mayor parte de los hombres. La presencia de erección descarta que la causa de la disfunción eréctil sea orgánica.
    También podrían realizarse en determinados pacientes estudios vasculares y neurológicos más específicos.
    Los objetivos de la evaluación diagnóstica, ya sea exhaustiva o limitada, son:
    • Determinar las causas médicas y psicológicas.
    • Evaluar la severidad y el grado de responsabilidad de la misma.
    • Establecer una estrategia terapéutica que sea compatible con el diagnóstico específico y cumpla las expectativas del paciente y de su pareja.